Inteligencia artificial y música

A finales de los años 50, con el desarrollo de las máquinas, surgió el concepto de inteligencia artificial. De hecho, en una conferencia en 1956 se dijo: “cada aspecto del aprendizaje puede estar tan precisamente descrito que una máquina puede ser concebida para simularlo”. 

En este artículo, queremos hablar de la inteligencia artificial y de su impacto en la música, una de las disciplinas más globales y con mayor presencia en nuestras vidas, independientemente de la generación, sexo o edad de la persona. Veremos que la inteligencia artificial es capaz de simplificar y, al mismo tiempo, complicar mucho la música. Algo que incluso está afectando a lo que podemos o no considerar arte

Como no hay mejor manera de aprender y fascinarse por un tema que con una buena historia, vamos a contar unas cuantas, que han sido recopiladas y contadas por un joven videasta francés.

Aunque antes de avanzar, mejor hablemos de algunos conceptos. 

 

Inteligencia artificial y derechos de autor

Damien Riehl y Noah Rubin crearon una inteligencia artificial (IA) capaz de generar todas las combinaciones de melodías posibles de una gama. En total, unas 68,7 miles de millones de melodías en ficheros. Las pusieron bajo la licencia de Creative Commons, libre de derechos a coste cero. 

 

Logo de "Creative Commons"

Logo de Creative Commons.

 

En este caso, la máquina funcionaba con un mega algoritmo, pero no aprendía con el proceso, cosa que sí ocurre con el Machine learning. 

El Machine learning es un campo de estudio de la inteligencia artificial que se basa en los acercamientos matemáticos y estadísticos para dar a los ordenadores la capacidad de “aprender” a partir de órdenes. Ese aprendizaje es automático, es decir, se realiza conforme se ejecuta la acción. 

Por el contrario, el Deep learning, otro concepto relacionado, se refiere al aprendizaje profundo. Un conjunto de métodos de aprendizaje automáticos que tratan de modelizar los comandos con un alto nivel de abstracción.

 

Primera historia: Hatsune Miku

Hatsune Mike tiene 16 años. Cuenta con cientos de miles de canciones y llena estadios, pero esta diva del J-Pop ni siquiera existe. Esta cantante virtual utiliza una voz generada por ordenador y proyecciones de gráficos 3D.

Se trata del avatar comercial de un software japonés llamado VOCALOID, un programa de síntesis de voz, capaz de cantar. 

Este software permite moldear y adaptar la voz, como si de un instrumento se tratase. Hay miles de voces disponibles, pero la librería de voz llamada “Hatsune Miku” es la que ha sido utilizada miles de veces por los usuarios del software. Como resultado, arrasa en Japón, pero también en China, convirtiéndose en una de las personalidades más queridas. 

A continuación, se desarrolló un software de animación para su música, de manera que cualquier persona con un ordenador podía hacer una canción de Hatsune Miku y ponerle vídeo. En la actualidad existen más de 200.000 videoclips de este artista.

Como logros de Hatsune podemos destacar que ha sido patrocinada por Luis Vuitton, que ha hecho de telonera de Lady Gaga y que ha aparecido en campañas de publicidad, juegos y series. Como resumen, es una estrella planetaria que no existe y fue concebida con un software. 

 

Estaremos de acuerdo en que esto no es exactamente inteligencia artificial, ya que las producciones son propias de los humanos, pero no deja de ser sorprendente. Sin embargo, desde hace años se han creado varios proyectos a través de la inteligencia artificial. 

 

Flow Machines, una IA especialmente concebida para analizar música

En 2016, Sony facilitó a una máquina un conjunto de datos (base de datos con esquemas, acordes etc) y toda la discografía de Los Beatles. El objetivo es que la máquina fuera capaz de crear una nueva canción de Los Beatles, siguiendo su estilo, a partir de una letra escrita por el compositor Benoit Carré. Este fue el resultado: 

 


La verdad es que suena realmente bien. El objetivo era hacer un álbum de inteligencia artificial. Eso hicieron: se llama “Hello world”. Puede encontrarse en todas las plataformas de streaming. 

 

 

Actualmente, en parte de la industria musical se utiliza la sintetización de voces para hacerlas especiales o consumibles. Incluso se robotizan y se les dan texturas y matices irreales, efectos que no serían posibles de conseguir con una voz humana real. 

 

Siguiendo la misma línea, otra inteligencia artificial de la empresa Space 150 consiguió captar la esencia de un artista como Travis Scott. Identificó patrones en sus rimas, utilizando su voz y estilo para crear una canción nueva. Casi podríamos decir que roba su identidad, ¿no?

 

 

En este caso, encontramos una colaboración de la inteligencia artificial y un artista. Se trata de una composición realizada entre Stromae, el reconocido artista belga, y un software, mitad máquina, mitad el compositor Benoit Carré –que también intervino en la canción que te comentamos arriba de Los Beatles–. 

 

 

¿Cómo puede trabajar un artista con la IA ? En este caso, la IA genera automáticamente toplanes, melodías, armonías voces, etc. El artista puede seleccionar lo que le encaja e incorporarlo al proceso creativo. En este caso, se trata de un complemento que respalda su actividad creativa. En cierta manera, es algo similar que ocurre en otras disciplinas, como los cocineros de alto nivel que se apoyan en las nuevas tecnologías para creaciones diferentes, que muchas veces engañan a nuestros sentidos. Y aquí lo seguimos considerando arte, ¿no? 

 

No podía faltar por unirse al carro Google (con no muy buenos resultados) y también Warner, que ha creado un álbum de música a través de IA, aunque enfocado más a música de relajación: 

https://www.youtube.com/watch?v=rFdAadK9Wwg

 

Además de ser un álbum, esta creación de Warner toma valores personales como el ritmo cardíaco, la hora, etc., para hacer una composición. 

Como este tipo de aplicaciones y algoritmos existen múltiples. Por ejemplo, plugins que generan acordes para facilitarte el trabajo, inspirarte o ayudarte. 

 

Ahora bien, ¿esto está al alcance de todos? Veamos otro ejemplo. 

 

AIVA, composición por IA al alcance de todos

AIVA es una web que se autoproclama de inteligencia artificial. Puedes escoger ciertos parámetros –el estado de ánimo, por ejemplo– y la página generará una canción.

Se trata de un proyecto al alcance de todos y no suena mal. Es incluso capaz de crear bandas sonoras para momentos de acción o de intriga.

Los archivos que genera son descargables, y pueden pasar por un software de edición musical propio, en el que completarlos o humanizarlos

 

Prueba AIVA y haz tu propia música

Con AIVA podrás hacer tu propia música basada en IA.

 

Otra herramienta para la creación de música a través de IA es Spleeter, y está creada por Deezer. Es capaz de separar todos los elementos de una canción, para seleccionar y trabajar solo con la voz, el piano, la batería, la base en su conjunto, etc.

 

Con toda la información que tenemos el debate ya está abierto. ¿Dónde está el límite en todo esto? ¿A dónde puede llegar esta situación y qué fines tendrá? ¿Para considerar algo arte debe tener implícitamente siempre componente humano? Y de ser así, ¿qué proporción es la aceptable? Lo mismo que ocurre con la música ocurre a día de hoy con la pintura y con múltiples otros estilos de arte.

La IA recopila datos y son capaces de descubrir patrones en las obras, para generar otras nuevas. Pero estas obras no dejan de ser a raíz de otras. Es decir, no tienen un componente de originalidad completo. Las nuevas creaciones, por ahora, son terreno exclusivo del ser humano. Como decía Stephen Hawking, “la inteligencia artificial puede ser lo mejor que haya sucedido nunca, o lo peor”.

Y tú, ¿qué opinas?

 

Fuentes:

https://www.youtube.com/watch?v=oNHfhZtnCtsSEB

https://www.abc.es/cultura/musica/abci-hatsune-miku-distopia-musica-vivo-sin-vida-202001260220_noticia.html

https://www.elmundo.es/tecnologia/2016/09/26/57e93953e5fdea42278b4658.html

 

Klawter – Agencia de Marketing Digital 

 

Inteligencia artificial y música
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